jueves, 11 de noviembre de 2010

Lucía, la tonta.

- Escóndete acá, en el closet, nadie te encontrará - planeó la malvada Antonia.
- Pero yo quiero que me encuentre - protestó la pequeña Lucía.
- Eres tonta, de eso se trata las escondidas, tu te escondes en un lugar silencioso, solitario, entonces él comienza a buscarte, a pensar en donde podrás estar, te busca por aquí y no te encuentra. Te busca por allá y no hay resultado. Entonces cuando esté despistado, tu sales corriendo a la base y tadá!!... le ganas.
- y... ¿como sé el momento en el que debo salir?
- Lucía, lucía, mi incrédula lucía... yo te avisaré. Tocaré 5 veces la puerta del closet y saldrás... espera hasta entonces.

Antonia partió a buscar también su escondite, mientras lucía apretaba sus ojos y puños. Estaba un poco asustada, le temía a la oscuridad pero como su amiga Antonia le había dicho, ella espero y espero, más ella no venia...
Todo el mundo la buscaba, pero a nadie se le ocurrió que podía estar escondida en un closet, solo se dedicaron a buscar en las calles del vecindario. Cuando lucía salio no había nadie en su hogar, ella lloraba triste y asustada... llegó a pensar en que todos se habían ido... pero por suerte de ella, sus padres llegaron a casa, la abrazaron, la besaron, le lloraron, la retaron y castigaron.

Esa fue la primera vez que Lucía aprendió a no confiar en la gente, los primeros cambios de su transitoria infancia. Y las primeras pérdidas de una inocencia traicionada.

2 comentarios:

  1. Anécdotas de infancias marcan para siempre.

    ¡Qué cruel, Antonia!

    Hermosa historia.

    :)

    Un abrazo

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  2. que texto tan cruel y triste :(
    las malas experiencias de la infancia nos marcan tremendamente.
    un besico!

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