sábado, 6 de noviembre de 2010

Locos

Los perros me ven pasar por las calles todos los martes, jueves y viernes. Ya no ladran ni me temen, me he hecho amiga de ellos y sus dueños: los vagabundos amantes que duermen bajo el puente con sonrisa fina llena de vida. Todo los viernes me invitan a tomar té, con pan añejo que le piden al panadero de la esquina de avenida Brasil; nos sentamos en nuestras finas sillas tomando con el pulgar e índice nuestra taza de porcelana con decoraciones hechas por mi madre; mi amigo sebastián me mira de re ojo, se pregunta ¿que hace aquí?, pero pierde la mirada mientras escarba en sus recuerdos el día en que aparecí.
Los jueves duermo en el parque, por la mañana leo un poco antes de volver a casa, el guardia me mira incrédulo juzgando mi extravagancia y falta de razón. Yo sólo lo observo intentando cohibirlo para grabar su rostro inseguro y el momento preciso cuando desvía la mirada y se da por vencido.
Por fin es martes y el fin de semana comienza. Hoy es mi día de improvisar. Nunca tengo agendado algo para este día, pero siempre salgo con mi sombrilla, mi vestido negro, zapatos de charol y una pequeña cartera. Entonces llegando al centro donde generalmente hay mucha afluencia de publico, me pongo en el centro como presa para las víboras que hay en este mundo. Al parecer todas han perdido la inteligencia, salvo algunos pocos, que cuando comienzo a cantar se me acercan tímidos, comenzamos a platicar y ahí se inicia mis planes mientras todo el mundo a mi alrededor nos gritan locos! incluso más que como le gritaban a Astor Piazzolla.

3 comentarios:

  1. Me encantó.
    Todo ese recorrido me recordó un poco a la Maga y sus caminatas parisinas.

    Muy bueno.

    Un abrazo!

    (Mañana empieza el fin de semana, si!)

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  2. tienes razon,nunca es tarde para afianzar lazos,sobretodo si es entre hermanos :D
    un besito!

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  3. me encanta este blog. besitos.
    te sigo

    Annie*

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