sábado, 27 de junio de 2009

Respiración

No podía ver nada más que su rostro junto al mío, no podía sentir nada más que sus labios en mi cuerpo, me permití llegar a sentir un frenesí de emociones nuevas para mí, emociones encantadoras que me hacían perder un poco el control de mi misma; él estaba conmigo, sintiendo, experimentando algo nuevo para ambos, cumpliendo una de las tantas promesas que nos habíamos hecho, juntando nuestros cuerpo que se deseaban hace tiempo.
Sentía como si estuviera perdida en sus besos, más aún cuando me abrazó con su cuerpo y yo con mis manos recorría el suyo, deseándolo para siempre.
Yo me perdía en cada respiración cerca de mi piel, incluso para mi era difícil controlarla, no medí el impulso con el que lo hacía, yo sólo me limite a entregarme a él, mientras yo lo aferraba a mi cuerpo pensando en no dejarlo ir nunca más, después de todo él era mío y yo era suya, no había nada que lo cambiara.

- Yo no te dejaría ir nunca, más ahora que te prometí mi amor eterno, nunca... por que sé que te necesitaría en mi vida, siempre, ahora mañana... siempre... - sus palabras están en mi mente, con gran alegría.
Aunque no era como lo esperaba, como pensaba, él supero mis expectativas, su amor siempre me sorprendió, incluso hoy...

Presente

Ahora sé que todo lo que deje en el pasado...

fue para comenzar denuevo.


No me llames cobarde... no, cuando escapas de mí.

domingo, 21 de junio de 2009

Pequeña tramposa...

- ¿Que busca? - me preguntó una pequeña niña que tenía una moña graciosa.
- Un aro... - seguí buscando aquel aro que se me había caído.
- Si quieres te puedo ayudar - en ese entonces y con lo apurada que o estaba, una ayuda era ideal...
- Sí... por favor - dije con un poco de entusiasmo, mientras ella planeaba algo más.
- Pero tengo condiciones... - se agacho y puso su rostro enfrente de mí, mientras apretaba su muñeca - dos mil pesos - tramposa, fue lo que pensé al verla
la ignoré para seguir buscando mi aro, que me demoraba en encontrar.
- Yo ya vi donde está - dijo traviesa mirándome un poco audaz...
pero al ver mi reloj y la hora...
- Haber pequeña traviesa... dime ¿donde está? - pensé que no lo sabía y sólo molestaba, la gente alrededor nos miraba, así que me pare para no estar como un perro buscando algo.
- Los dos mil pesos - extendió su mano hacía mí... y yo acepte entregándole los dos mil pesos.
- Si me mientes, te seguiré hasta hablar con tu madre
- No es necesario, yo nunca miento - abrió el puño de su otro brazo, y al fin había aparecido mi aro... en la mano de esa niña.
- Pequeña tramposa - murmuré mientras me ponía el aro.
- Yo no soy tramposa... lo encontré primero que tú, eso es todo - se alejo saltando, mientras yo la mire un buen rato, nunca vi a su madre, ni a su padre, sólo la vi alejarse con un grupo de niños, todos traviesos.

jueves, 4 de junio de 2009

Ámame


Tengo una pregunta que me hago desde hace meses.

¿Me volverás a querer igual que ayer?


Y a futuro... cuando seamos más grandes.

¿Me querrás más que hoy?