domingo, 29 de enero de 2017

2017

De nuevo comienzo a echar un vistazo al pasado. De nuevo está esa sensación de incertidumbre, de algo inconcluso. 
Y es curioso que siempre vuelva al mismo lugar, a ver a la misma gente y tener siempre las mismas respuestas.

Quizás debería desistir de la búsqueda y esperar el momento preciso en que la vida me regale el placer de tener otra lectura de la vida pasada. 

viernes, 30 de mayo de 2014

La Vida de los Peces

“…Pero te mentiría si te digo que no pienso en cómo será otra vida, cómo será estar contigo. Si hubiéramos tenido hijos, si estaríamos en medio en una tormenta de nieve, o en un verano recorriendo un pueblito empedrado, o las cosas simples: comprar fruta, pagar alguna cuenta, ir a comprar un regalo. No es que esté mal, no es que no quiera lo que tengo. Es solo que no puedo evitarlo, quisiera asomarme y mirar, mirar otra vida…”

sábado, 5 de abril de 2014

Lejos de sí.


Te presentí en mi vida cuando Susana te mencionó por primera vez. En ese mismo instante sin habernos visto antes, incorporé fragmentos que los otros dibujaban de ti. Y así continúe recogiendo tus piezas hasta que nos «conocimos».
Inconscientemente planeé nuestros encuentros. Inconscientemente porque traté de parecer desinteresada pero siempre visible en cada lugar que frecuentabas. Me transformé en un misterio capaz de seducirte en las dimensiones que más te cautivan del ser humano.
Cuando salíamos y conversábamos, sonreía al verte porque me parecía extraordinaria la forma en que te presentabas ante mí; siendo la copia exacta de la imagen que yo había construido. 
No niego que la sensación de saber más de lo que tú suponías que yo sabía, era halagadora. Me sentía con el control necesario, ocultando todas las inseguridades de mi personalidad. 
No me creas frívola. Yo realmente era muy feliz y te amaba. El hecho de sentirme segura a través de mis acciones, hacía que yo pudiera ser dichosa a tu lado. Sin embargo las cosas cambian. Y así como escarbaba en ti, lo comencé a hacer en mí a través de tus ojos. Veía que amabas a una mujer que no existía, porque era una invención construida para auto protegerme. 
Comencé a acariciar la idea de que todo era una mentira, tan perfecta que incluso yo misma me había engañado. Era falsa cuando te sonreía, cuando te besaba, cuando te hablaba, cuando me enojaba, cuando lloraba. Nada de eso era espontáneo. Yo era una muñeca jugando a sentir, a ser normal, a ser amada, a tantear un mundo que para mi era desconocido. 
Si supieras qué difícil es vivir en esa dualidad. Querer amar y evitarlo. Y para hacer ambas no te queda más que alejarte de ti misma. 

domingo, 15 de diciembre de 2013

Genealogía de un Nombre.

Cuando mi madre llegó conmigo en brazos a casa de mis abuelos, hubieron varias reacciones de felicidad, de miedo y resignación.
- ¡¿Jazmín?! bah... mejor le hubiesen puesto Jazmina. - Vociferó mi abuelo materno que estaba sentado en la mesa del comedor junto a mi hermana mayor. "Jazmín" no le parecía un nombre feo, sin dudas para él Jazmina era mucho mejor. Pero quizás, detrás de esas palabras había oculto cierto recelo, porque fue mi abuelo paterno quién me nombró como justamente hoy me llamo. Mientras que él sólo pudo conformarse en elegir mi segundo nombre: Alejandra. 
Él murió cuando yo apenas había cumplido un año en este tortuoso mundo. Nunca lo llegué a conocer, y me hubiese encantado hacerlo, no por ser mi abuelo padre de mi madre, sino, porque a estas alturas me parece una persona que en vida era muy interesante. De él habría heredado algo más tangible que el segundo nombre, mi madre y los genes.. por ejemplo, su gusto por la música, su talento para tocar la guitarra. Talento que ninguno de sus hijos heredó, probablemente porque ninguno sintió la curiosidad como para practicar junto a él. Y ahí quedó el legado de la música de los "Lacaye". Sepultado junto a él en la tumba del cementerio general. Sin embargo su herencia no quedó ahí, él hizo su última hazaña antes de morir, logró llamarme Jazmina. De esta manera se las arregló para que la escena en que mi madre llega conmigo en brazos a casa de mis abuelos, pasara de generación en generación, para que yo un día me diera cuenta de la verdad implícita en mi nombre: "JazminA-lejandra". Una verdad que permaneció oculta hace tanto tiempo y que por casualidad alguien se dio cuenta de la "coincidencia" tan trivial para algunos, menos para mi. Porque mi mente comenzó a atar cabos, a conectar las madejas de recuerdos, de la anécdota y origen de mi nombre que me contaban con tanta gracia. Y me pareció tan extraordinario, que hoy he decidió reivindicar esa hazaña, la última hazaña del  hombre a quién me hubiese gustado conocer. 

lunes, 21 de octubre de 2013

Rutinas

Nunca le pregunté. Nunca me interesé demasiado. Probablemente pensaba que si lo hacía, diría una burrada como siempre. Entonces prefería observarla, escucharla desde el silencio antes que la decepción inmediata.
Yo tenía mis sospechas, y recuerdo que me sumergía en una ola de pensamientos cuando incrustaba mi mirada en su figura y en sus movimientos, desde cómo se levantaba de mi cama, hasta cómo veía deslizar su cabello por su desnuda espalda bailando por la casa hasta encontrar el «libro», el mismo libro de siempre con la misma rutina y ambiente que me envolvía todas las mañanas para perderla al cruzar el baño cerrando la puerta con una delicadeza genuina pero devoradora, como aquel que cierra la puerta de su alma para esconder su naturaleza. 
Claro que la pobre no imaginaba que yo era todo espectador de esa ausencia melancólica. Y allí, en aquel lugar de nuestra casa, quizás ella podía encontrar su pedacito de privacidad. Alejarse de mí, de mi presencia absorbente en su vida y de mi soledad avasalladora. Quizás ahí encontraba su escondite con aquel libro que jamás leí probablemente para mantener intacto el misterio. Tal vez en ese escondite suyo, ella lograba encontrar una epifanía en su vida.

lunes, 19 de noviembre de 2012

Despedida con Neruda

Desperté a las 10:37 am. Abrí los ojos y sostuve la mirada en el techo de mi habitación en dónde tenía pegadas pequeñas notas que él siempre me dejaba. Me quedé con la silueta fría y desinteresada hasta que la luz del sol se volcó molesta y me vi en la obligación de levantarme. En la ducha comencé a planear mi día, ir tal vez a visitar a mis familiares, o ir a una biblioteca, ir quizás al cine o simplemente quedarme en casa. El olor a café estaba impregnado en toda la cocina y el animo para lavar la loza acumulada, me faltaba. Así que salí. Salpique a las calles de mi ciudad tratando de encontrar travesuras que me abrumaran. Pero no encontraba nada. Creo que caminé 20 cuadras sin encontrar lo que buscaba. Fue entonces cuando entre a un ciber, busque un poema de Neruda e imprimí 50 hojas. Y nuevamente comencé a caminar hasta la plaza 23 de marzo, cerca de su hogar. Me dispuse despedirme, dejarle unas cuantas notas y todas con el mismo mensaje, me dispuse vengarme así cómo el se vengaba de mí cada mañana en que después de una noche imparable de hacer el amor, yo me quedaba en la cama. Llené de notas con la despedida de Neruda toda la cuadra por la que él suele transitar para llegar al paradero.



Llegué a casa las 19:45 pm. tenía 4 mensajes en mi contestadora, el primer mensaje decía que era una inmadura e infantil. El segundo me decía que Neruda trató de decir en su poema, otra cosa muy diferente a la interpretación que le di. En el tercer mensaje mencionó que le devolviera sus libros y su cámara fotográfica. En el cuarto hubo un silencio de 3 minutos... posterior a eso me dijo que a pesar de mis torpezas aún me quería.